Rainbow
Los rayos caían caóticamente a mi alrededor mientras los observaba despreocupadamente como algo ajeno a mi imperturbable rincón oscuro... Y sonreía... Sonreía ante la posibilidad remota y paradójica de que alguno nos pusiera en peligro.
Empezaban a caer al suelo las primeras gotas gruesas premonitorias cuando sucedió…
Me desperté abrasado y sin poder cerrar los ojos... yaciendo en el suelo boca arriba… mirando al cielo... No era capaz de reconocer lo que sentía ni lo que veía... solamente observaba absorto la luz que se colaba entre las nubes cubriéndome por completo, como si del foco de un teatro se tratase... Me levanté a duras penas, sacudiendo inútilmente la ceniza de mi ropa y empecé a correr hacia el interior de la casa en tu busca... Allí estabas, desperezándote.
- ¿Qué te ha pasado?, ¡estás hecho un cisco! -me dices-.
- No lo sé... Sólo recuerdo que, cuando te habías quedado totalmente dormida,me escurrí con mucho cuidado entre tus brazos para ir un minuto al baño... Después me quedé mirando un momento la tormenta en el balcón y ya no recuerdo nada más...
- ¡Por Dios, pero si es como si uno de esos rayos te hubiera caído encima...!, ¡pero si no he oído nada!.
- ... ni yo tampoco...
Por la mañana había parado de llover, así que, después de ducharnos, salimos de la casa para dar otra vuelta por la zona... Habíamos llegado el día anterior por la tarde y apenas habíamos podido ver nada de aquello, así que bajamos las escaleras muy animados, más si cabe por el sol que iluminaba la casa por todas partes...
Ciertamente el día anterior no habíamos podido ver casi nada, ni tampoco teníamos demasiadas ganas por el cansancio del viaje.. pero desde luego sí lo suficiente como para que, al abrir la puerta, no pudiéramos reconocer lo que ahora había ante nuestros ojos...
Una inmensa superficie dunar se extendía a ambos lados de aquella carretera que se suponía debía llevarnos a las inmediaciones del río Blyde... Totalmente estupefactos, y casi por inercia, nos pusimos a caminar carretera adelante sin dejar de mirar a los lados… sólo parpadeando cuando alguna racha de viento seco lo hacía inevitable...
- De dónde ha salido todo esto... -me dices-
- ... no tengo ni la más remota idea..... Es como si hubiera diluviado arena en vez de agua...
- ¡Mira!, allí viene alguien.
- ¡Sí!, parece que viene hacia aquí... en caballo o algo así…
- Es.... casi parece un... ¿camello?
Cuando estaba llegando a nuestra altura era evidente que se trataba de un hombre sobre un dromedario... Le preguntamos qué había pasado con todo lo que había allí, y de dónde había salido esa especie de desierto... todo ello mientras él torcía un gesto dubitativo a la vez que balbuceaba cosas ininteligibles... Cogíamos arena del suelo señalándola y tirándola, hacíamos gestos de todo tipo, pero él se limitaba a encogerse de hombros... Finalmente ya estábamos sonriendo resignadamente al verlo marchar cuando reparamos en unos sacos que llevaba colgando del camello.
- ¡Espera, eso me suena!... -dices-.
- ¿El qué?
- ¡Los últimos símbolos del saco!.. (المغرب) Los he visto en aquel libro que leí hace tiempo... Significan "Marruecos" en árabe...
En ese momento el día se oscureció de repente y notamos la arena golpearnos por detrás sin piedad.... Cuando nos dimos la vuelta, pudimos ver con mucha dificultad una inmensa mole de polvo en suspensión que se acercaba velozmente... Por instinto, nos abrazamos con fuerza cerrando los ojos mientras la arena nos envolvía por completo...
Mi cuerpo te cubría cuando desperté alterado.
- ¡¡¿Estás bien?!! - te pregunté cogiéndote de un brazo-.
- Ssí... creo qué sí... Me estás echando arena encima...
- Perdona, cariño. ¿No te duele nada?
- No, no, estoy bien... sólo llena de esta puta arena... ¿Qué es esa cosa?
- ¿El qu.....
Al mirar encima de mí, pude ver una tela azul y verde que nos cubría a escasa altura... como si se tratara de una tienda de campaña...
Efectivamente, me incorporé, y palpando esa tela en varias zonas llegué hasta lo que parecía una cremallera de apertura... No entendíamos nada, quizás alguien nos había tirado eso encima en medio de la tormenta de arena para protegernos o algo así... Abrimos la cremallera con cuidado por si la arena se colaba por la abertura... pero no cayó nada.. Lejos de eso, el sol entraba radiante en el habitáculo a medida que salíamos de él...
Una vez más, cuando pusimos pie en el exterior, no dimos crédito… No sólo lo oíamos, si no que también lo veíamos al fondo de esa colina verde en la que ahora nos encontrábamos...
Era el mar.
- Vamos a ver... ¡¿estás viendo lo mismo que yo?! -te dije-.
- Sí, por desgracia... o por lo que sea…
- No.... no puedo creerlo, de verdad, no sé que carajo puede estar pasando... debemos de estar drogados o algo así...
- ¡Agggggg!... ¡quita!... eso sí que no... si ni siquiera aceptamos aquel mejunje sospechoso que nos daban ayer con la cena...
- Sí, es verdad, nadie nos ha dado nada...
- Mira, yo estoy hasta el moño de la arena, así que… ya que está ahí, voy a bajar hasta el mar para quitármela.
- Sí..... será mejor aprovecharlo antes de que desaparezca...
- ......
A medida que bajamos por la colina, se iba viendo más y más grande una playa de arena blanca y semivacía... bastante espectacular, la verdad...
Te metiste sin dudarlo mucho, a pesar del fuerte oleaje... y soltaste un sonoro improperio por la baja temperatura del agua que te había asaltado de golpe…. No pude evitar carcajearme con ello… hasta que toqué el agua helada y grité algo análogo a lo tuyo, que ahora te reías y me salpicabas sin piedad... Me lancé a por ti sin dudarlo, cuando de repente oí que alguien nos hablaba desde la orilla... Al girarme a tu lado vimos a un señor mayor que nos decía: "coidado, que hai moito mar...." a la vez que sentía por la espalda un golpe de agua que nos hizo perder nuevamente la noción de espacio.....
No se veía nada bajo el agua, era como si me hubiera quedado ciego... Más por intuición o suerte que por otra cosa nadé en dirección a la superficie hasta poder asomarme y toser gritando tu nombre... En el momento en que ya me iba a volver a hundir histérico en tu busca te oí salir a flote.
- ¡Cof cof...!... ¡puta ola, joder!... acabo de tragarme el océano... ¡cof cof!...
- ¿¡Estás bien!? -chillé mientras nadaba hasta tu lado-.
- Sí, sí, tardé algo en subir porque toqué el fondo y... ¿es de noche?
- ¿Qué?... ¡Hostias!, estaba tan preocupado que ni me había fijado... pero... si hacía un sol radiante hace un segundo...
- ... al menos el mar no ha desaparecido...
- ......
- ¿Eso no son barcas?
- ¿El q.... ¡Coño, sí!, y todas iluminadas...
- … ¿nadamos hasta allí?
- Sí, que además si no nos hartaremos de estar sin hacer pie...
A medida que nos acercábamos, empezamos a oír lo que parecía gente hablando distendidamente pero sin gritar, más bien un murmullo... Cuando ya estábamos muy cerca, pudimos ver lo que parecían unos pequeños puentes que unían las barcas a una especie de muelle, así que subimos por unas escalerillas y nos acercamos a ese lugar agarrados y tiritando... Definitivamente, las voces que oíamos provenían de unas mesas que había en la cubierta de las barcas... y olía a comida…
Cruzamos uno de los puentes haciéndole gestos a un camarero que nos miraba con gesto extrañado... Le pregunté si nos podría dejar una toalla o algo, que nos habíamos "caído" al agua... a lo que respondió con un gesto afirmativo y un español titubeante que nos traería una a cada uno.
- Me está matando ese olor... -dijiste-.
- Uff sí, huele de maravilla y con el agua me está corroyendo el hambre...
- ¿Crees que no dejará cenar algo ahí así… y sin dinero..?
- Mmm.... ahora ha sido muy amable, pero eso ya es más complicado... Aunque puedo decirle que mañana por la mañana me paso por un banco y le pago... A ver si cuela...
Mientras te secabas, se lo comenté al camarero, que me miraba dubitativo... Se lo pedí como un favor, ya que estábamos en malas condiciones, congelados y hambrientos.... así que, después de ir adentro a hablar con alguien, finalmente accedió y nos señaló una de las mesas...
Una vez sentados, nos trajo el menú y…ahí entendí lo familiar de su acento.... El menú estaba.. en portugués.
- Yo ya no digo nada...
- Ni yo.
- Ya que estamos aquí, dondequiera que sea, voy a pedir bacalao.
- Yo pediré un "bife" de estos, que paso mucho de Nemo…
Justo cuando había tomado nota y atravesado la puerta de aquella especie de camarote, se apagaron las luces de repente y volvió la oscuridad...
Al encenderse de nuevo, la decoración, el ambiente y el sonido habían cambiado radicalmente... Acostumbrados como estábamos a ESO, seguimos hablando casi como si nada hubiera pasado, hasta que apareció un camarero con... la comida.
Traía aquella mole en una fuente a rebosar directo hacia nosotros... y negamos con la cabeza a la par mirando para él a la vez que él respondía sonriente algo ininteligible. Cuando ya estaba a nuestro lado, le dijiste que no habíamos pedido eso y que semejante salvajada llegaba para un regimiento... Una vez más, ni siquiera siendo gallego entendí la respuesta, aunque su pronunciación no sonaba tan diferente a la del otro camarero.. Al ver que no lo comprendíamos, nos dijo sonriente en inglés que algo así es mucho para cualquiera, a lo que le respondí que habíamos pedido bacalao y bife... no ‘eso’… Dijo que me debía de estar equivocando, ya que allí no había esos productos que le decía... Finalmente le sugerí que fuera a preguntara al otro camarero...
No había otro camarero... ni nadie nos había permitido comer allí sin dinero...
Simplemente tuvimos que abandonar aquel local..... y, con él, sus palabras en alemán…
- Y ahora qué hacemos... -dijiste-.
- Sin rencores, pero en este lugar tendremos muy complicado encontrar alguien mínimamente razonable que nos permita comer algo por las buenas.. pero habrá que intentarlo.
- Buff... por aquí no se ve nada… debemos de estar en las afueras de... algún lugar...
- ¡Mira un taxi!
- Pero si no tenemos...
- Cuando lo sepa será demasiado tarde...
Le dijimos que nos llevase al centro de la ciudad ("whatever it is"), para ver si allí al menos conseguíamos comer algo.
El hombre conducía de una forma un tanto errática que nos tenía algo mosqueados… por no hablar de ese sospechoso olor a cerveza... La carretera era extrañamente estrecha y sinuosa para lo que a priori me hubiera esperado encontrar en ese país... más bien diría que transitábamos por el valle de algún río, aunque no se veía casi nada… Justamente estábamos comentando algo sobre un reflejo que parecía bullir a escasos metros cuando oímos el chillido de las ruedas a la vez que una humedad fría y silenciosa nos envolvía...
- ¡¡Estás bien!!... -gritas-
- ¡Sí sí!... ¿¡y tú!?
- También... Brfff... hace un frío de cojones... ¿Qué ha pasado?
- No sé, debimos de caernos al río... ¡puto borracho de mierda, joder!
- ... está salad....
- ¿Y toda esta luz?...
- ¿¡Qué es eso!?
- ¿El qué?
- ¡Detrás de ti, en el agua!
- Dónd.... ¡ahí va!, pero si parece... no puede ser....
- ¡Dios, casi no lo puedo seguir con la vista! ¿qué demonios es eso?
- No... no puede ser, pero si esto está en el centro de Eu...
- ¡Mira!, ¡vienen más!...
Efectivamente, a unos cien metros, los vimos saltando desde las rocas... Jamás podría olvidar algo así y no había ninguna duda... Eran leones marinos...
Las hembras y los machos jóvenes revoloteaban divertidamente alrededor de nosotros mientras el frío nos entumecía lentamente... Pero aquellos animales que nos mordisqueaban y acariciábamos no nos dejaban ni tan siquiera un respiro para reparar en nada, solo disfrutar de su increíble compañía... No sabíamos como habíamos llegado allí, igual que ninguna otra cosa de las que nos estaban pasando, pero nada importaba en un momento así... nada importaba ni tan siquiera existía... simplemente estábamos allí.... simplemente estábamos juntos..
- ¡Che!, ¿Qué hacen ahí? -nos gritó alguien desde una barca cercana-.
- E...estamos jugando con estos ‘señores’.... -dije, mientras tú seguías acariciando aquella hembra hipnotizada-
- ¿Donde tenés la lancha?
- No... no tenemos nada...
- ¿Y en qué vinieron aquí?
- ¿Nos llevaríais a tierra después? -te apresuraste a responder-.
- No os vamos a dejar ahí… al menos a vos.
- Ñaskdfladf... puto argentino, joder... -farfullé-
En la embarcación había tres turistas con traje de buzo que estaban comiendo unas empanadas… a las que, por suerte, nos invitaron. Con la mayor discreción que nuestra hambre nos permitía, deglutimos a la vez que mediábamos la conversación justa con ellos para no resultar maleducados en ese viaje de media hora hasta la ciudad…
Una vez allí, y al igual que me había pasado cuando hiciera ese viaje en la otra ocasión, tuvimos que bajarnos todavía en el agua y ayudarles a enganchar la embarcación en su remolque... Precisamente estaba a punto de encajar en él cuando reparé distraídamente en un hombre que nos observaba atentamente desde la playa... Estaba afeitado y no podía estar seguro desde allí de si era él o no... pero una vez que me acerqué ya no había ninguna duda:
- ¿Federico? -pregunté-
- Quintana. -respondió con ese cierto deje italiano que nunca había perdido-
Todavía recordaba cuando nos habíamos encontrado en El Calafate y las buenas migas que habíamos hecho en su momento... Nos contó que ya se había publicado el libro sobre la Patagonia en el que trabajaba en aquel momento, y que llevaba un mes en la Península Valdés siguiendo a las orcas. Conservaba el mismo pick-up en el que me había llevado al aeropuerto la última vez que nos vimos, un todo terreno que de hecho siempre dejaba en algún lugar de Argentina mientras no tenía que volver allí con algún encargo.
Fiel a su estilo estepario, ahora que había recaudado suficientes instantáneas de los cetáceos, iba a continuar su camino dirección Sur... en busca de glaciares que recorrer...
Justamente te miré de reojo a la vez que le preguntaba sin vacilar ni un instante si le importaría llevarnos con él... dirección a El Calafate…
En medio de la estepa infinita no paraba de mirarte y recordar, con un nudo en la garganta y casi sin dar crédito, lo que un tiempo atrás había estado a punto de hacer en esa misma región...
Estábamos exultantes a pesar de lo surrealista.. y además nuestra visita al Perito Moreno se había adelantado gracias a esos extraños sucesos...
Nos besamos, y empezamos a cantar “somewhere over de rainbow..” mientras el coche de Federico se perdía con nosotros en la inmensidad patagónica…
Dos días después, y sin más sobresaltos, estaríamos por fin dentro del Parque Nacional Los Glaciares… junto a esa mole azul...
En esta ocasión, el tiempo era inmejorable y ya nada quedaba de aquel ridículo poncho amarillo que a duras penas me cubría bajo la lluvia... sólo un sol de justicia que nos acompañaba mientras bajábamos ansiosos por el desfiladero que finalmente nos llevaría a nuestro destino...
- ...... no..... no puede ser.... no puedo creerlo..... no puedo... es inconcebible..... esa cosa no puede ser de este mundo... -dijiste con ojos tintineantes, sin parpadear ni poder apartar la mirada de esa descomunal lengua de hielo...-.
- No... o quizás los que lo miramos somos los extraños...
- .....
Mantuvimos un silencio prolongado mientras te abrazaba por la espalda con mi barbilla sobre tu clavícula… sólo interrumpido de cuando en vez por algún que otro crujido sordo del monstruo helado.
Sentíamos el tiempo que había detrás de aquello, la inmensidad azul inconcebible que copo a copo se había formado sigilosamente durante millones de años ajena a todo… lo azaroso y la vez necesario de ocupar ese lugar en ese instante con nuestros corazones latiendo como un todo, lo absolutamente sublime y valioso de cada uno de esos segundos que estábamos protagonizando.. sólo un suspiro en la vida de aquel coloso, pero más importante que cualquier otro instante precedente… Nuestro momento….
De repente, una montaña de hielo descomunal se desplomó ante nuestros ojos, cubriendo el cielo de un estruendo frío maquillado con millones esquirlas multicolor…
Te apretaba con más fuerza…
- ¿Te pasa algo? -me dices incorporándote ligeramente-.
- ¡¿Estás…?!... ¿dónde…?
- ¿Te encuentras bien?.. -apartando las sábanas-
- Yo...... es.......
- ¿Has tenido una pesadilla?... Parecías estar balbuceando algo…
- ....... no....... no....... -digo pensativamente… a la vez que una sonrisa empieza a dibujarse autómatamente en mi cara…- No, mi vida…. Ni siquiera un sueño…
Empezaban a caer al suelo las primeras gotas gruesas premonitorias cuando sucedió…
Me desperté abrasado y sin poder cerrar los ojos... yaciendo en el suelo boca arriba… mirando al cielo... No era capaz de reconocer lo que sentía ni lo que veía... solamente observaba absorto la luz que se colaba entre las nubes cubriéndome por completo, como si del foco de un teatro se tratase... Me levanté a duras penas, sacudiendo inútilmente la ceniza de mi ropa y empecé a correr hacia el interior de la casa en tu busca... Allí estabas, desperezándote.
- ¿Qué te ha pasado?, ¡estás hecho un cisco! -me dices-.
- No lo sé... Sólo recuerdo que, cuando te habías quedado totalmente dormida,me escurrí con mucho cuidado entre tus brazos para ir un minuto al baño... Después me quedé mirando un momento la tormenta en el balcón y ya no recuerdo nada más...
- ¡Por Dios, pero si es como si uno de esos rayos te hubiera caído encima...!, ¡pero si no he oído nada!.
- ... ni yo tampoco...
Por la mañana había parado de llover, así que, después de ducharnos, salimos de la casa para dar otra vuelta por la zona... Habíamos llegado el día anterior por la tarde y apenas habíamos podido ver nada de aquello, así que bajamos las escaleras muy animados, más si cabe por el sol que iluminaba la casa por todas partes...
Ciertamente el día anterior no habíamos podido ver casi nada, ni tampoco teníamos demasiadas ganas por el cansancio del viaje.. pero desde luego sí lo suficiente como para que, al abrir la puerta, no pudiéramos reconocer lo que ahora había ante nuestros ojos...
Una inmensa superficie dunar se extendía a ambos lados de aquella carretera que se suponía debía llevarnos a las inmediaciones del río Blyde... Totalmente estupefactos, y casi por inercia, nos pusimos a caminar carretera adelante sin dejar de mirar a los lados… sólo parpadeando cuando alguna racha de viento seco lo hacía inevitable...
- De dónde ha salido todo esto... -me dices-
- ... no tengo ni la más remota idea..... Es como si hubiera diluviado arena en vez de agua...
- ¡Mira!, allí viene alguien.
- ¡Sí!, parece que viene hacia aquí... en caballo o algo así…
- Es.... casi parece un... ¿camello?
Cuando estaba llegando a nuestra altura era evidente que se trataba de un hombre sobre un dromedario... Le preguntamos qué había pasado con todo lo que había allí, y de dónde había salido esa especie de desierto... todo ello mientras él torcía un gesto dubitativo a la vez que balbuceaba cosas ininteligibles... Cogíamos arena del suelo señalándola y tirándola, hacíamos gestos de todo tipo, pero él se limitaba a encogerse de hombros... Finalmente ya estábamos sonriendo resignadamente al verlo marchar cuando reparamos en unos sacos que llevaba colgando del camello.
- ¡Espera, eso me suena!... -dices-.
- ¿El qué?
- ¡Los últimos símbolos del saco!.. (المغرب) Los he visto en aquel libro que leí hace tiempo... Significan "Marruecos" en árabe...
En ese momento el día se oscureció de repente y notamos la arena golpearnos por detrás sin piedad.... Cuando nos dimos la vuelta, pudimos ver con mucha dificultad una inmensa mole de polvo en suspensión que se acercaba velozmente... Por instinto, nos abrazamos con fuerza cerrando los ojos mientras la arena nos envolvía por completo...
Mi cuerpo te cubría cuando desperté alterado.
- ¡¡¿Estás bien?!! - te pregunté cogiéndote de un brazo-.
- Ssí... creo qué sí... Me estás echando arena encima...
- Perdona, cariño. ¿No te duele nada?
- No, no, estoy bien... sólo llena de esta puta arena... ¿Qué es esa cosa?
- ¿El qu.....
Al mirar encima de mí, pude ver una tela azul y verde que nos cubría a escasa altura... como si se tratara de una tienda de campaña...
Efectivamente, me incorporé, y palpando esa tela en varias zonas llegué hasta lo que parecía una cremallera de apertura... No entendíamos nada, quizás alguien nos había tirado eso encima en medio de la tormenta de arena para protegernos o algo así... Abrimos la cremallera con cuidado por si la arena se colaba por la abertura... pero no cayó nada.. Lejos de eso, el sol entraba radiante en el habitáculo a medida que salíamos de él...
Una vez más, cuando pusimos pie en el exterior, no dimos crédito… No sólo lo oíamos, si no que también lo veíamos al fondo de esa colina verde en la que ahora nos encontrábamos...
Era el mar.
- Vamos a ver... ¡¿estás viendo lo mismo que yo?! -te dije-.
- Sí, por desgracia... o por lo que sea…
- No.... no puedo creerlo, de verdad, no sé que carajo puede estar pasando... debemos de estar drogados o algo así...
- ¡Agggggg!... ¡quita!... eso sí que no... si ni siquiera aceptamos aquel mejunje sospechoso que nos daban ayer con la cena...
- Sí, es verdad, nadie nos ha dado nada...
- Mira, yo estoy hasta el moño de la arena, así que… ya que está ahí, voy a bajar hasta el mar para quitármela.
- Sí..... será mejor aprovecharlo antes de que desaparezca...
- ......
A medida que bajamos por la colina, se iba viendo más y más grande una playa de arena blanca y semivacía... bastante espectacular, la verdad...
Te metiste sin dudarlo mucho, a pesar del fuerte oleaje... y soltaste un sonoro improperio por la baja temperatura del agua que te había asaltado de golpe…. No pude evitar carcajearme con ello… hasta que toqué el agua helada y grité algo análogo a lo tuyo, que ahora te reías y me salpicabas sin piedad... Me lancé a por ti sin dudarlo, cuando de repente oí que alguien nos hablaba desde la orilla... Al girarme a tu lado vimos a un señor mayor que nos decía: "coidado, que hai moito mar...." a la vez que sentía por la espalda un golpe de agua que nos hizo perder nuevamente la noción de espacio.....
No se veía nada bajo el agua, era como si me hubiera quedado ciego... Más por intuición o suerte que por otra cosa nadé en dirección a la superficie hasta poder asomarme y toser gritando tu nombre... En el momento en que ya me iba a volver a hundir histérico en tu busca te oí salir a flote.
- ¡Cof cof...!... ¡puta ola, joder!... acabo de tragarme el océano... ¡cof cof!...
- ¿¡Estás bien!? -chillé mientras nadaba hasta tu lado-.
- Sí, sí, tardé algo en subir porque toqué el fondo y... ¿es de noche?
- ¿Qué?... ¡Hostias!, estaba tan preocupado que ni me había fijado... pero... si hacía un sol radiante hace un segundo...
- ... al menos el mar no ha desaparecido...
- ......
- ¿Eso no son barcas?
- ¿El q.... ¡Coño, sí!, y todas iluminadas...
- … ¿nadamos hasta allí?
- Sí, que además si no nos hartaremos de estar sin hacer pie...
A medida que nos acercábamos, empezamos a oír lo que parecía gente hablando distendidamente pero sin gritar, más bien un murmullo... Cuando ya estábamos muy cerca, pudimos ver lo que parecían unos pequeños puentes que unían las barcas a una especie de muelle, así que subimos por unas escalerillas y nos acercamos a ese lugar agarrados y tiritando... Definitivamente, las voces que oíamos provenían de unas mesas que había en la cubierta de las barcas... y olía a comida…
Cruzamos uno de los puentes haciéndole gestos a un camarero que nos miraba con gesto extrañado... Le pregunté si nos podría dejar una toalla o algo, que nos habíamos "caído" al agua... a lo que respondió con un gesto afirmativo y un español titubeante que nos traería una a cada uno.
- Me está matando ese olor... -dijiste-.
- Uff sí, huele de maravilla y con el agua me está corroyendo el hambre...
- ¿Crees que no dejará cenar algo ahí así… y sin dinero..?
- Mmm.... ahora ha sido muy amable, pero eso ya es más complicado... Aunque puedo decirle que mañana por la mañana me paso por un banco y le pago... A ver si cuela...
Mientras te secabas, se lo comenté al camarero, que me miraba dubitativo... Se lo pedí como un favor, ya que estábamos en malas condiciones, congelados y hambrientos.... así que, después de ir adentro a hablar con alguien, finalmente accedió y nos señaló una de las mesas...
Una vez sentados, nos trajo el menú y…ahí entendí lo familiar de su acento.... El menú estaba.. en portugués.
- Yo ya no digo nada...
- Ni yo.
- Ya que estamos aquí, dondequiera que sea, voy a pedir bacalao.
- Yo pediré un "bife" de estos, que paso mucho de Nemo…
Justo cuando había tomado nota y atravesado la puerta de aquella especie de camarote, se apagaron las luces de repente y volvió la oscuridad...
Al encenderse de nuevo, la decoración, el ambiente y el sonido habían cambiado radicalmente... Acostumbrados como estábamos a ESO, seguimos hablando casi como si nada hubiera pasado, hasta que apareció un camarero con... la comida.
Traía aquella mole en una fuente a rebosar directo hacia nosotros... y negamos con la cabeza a la par mirando para él a la vez que él respondía sonriente algo ininteligible. Cuando ya estaba a nuestro lado, le dijiste que no habíamos pedido eso y que semejante salvajada llegaba para un regimiento... Una vez más, ni siquiera siendo gallego entendí la respuesta, aunque su pronunciación no sonaba tan diferente a la del otro camarero.. Al ver que no lo comprendíamos, nos dijo sonriente en inglés que algo así es mucho para cualquiera, a lo que le respondí que habíamos pedido bacalao y bife... no ‘eso’… Dijo que me debía de estar equivocando, ya que allí no había esos productos que le decía... Finalmente le sugerí que fuera a preguntara al otro camarero...
No había otro camarero... ni nadie nos había permitido comer allí sin dinero...
Simplemente tuvimos que abandonar aquel local..... y, con él, sus palabras en alemán…
- Y ahora qué hacemos... -dijiste-.
- Sin rencores, pero en este lugar tendremos muy complicado encontrar alguien mínimamente razonable que nos permita comer algo por las buenas.. pero habrá que intentarlo.
- Buff... por aquí no se ve nada… debemos de estar en las afueras de... algún lugar...
- ¡Mira un taxi!
- Pero si no tenemos...
- Cuando lo sepa será demasiado tarde...
Le dijimos que nos llevase al centro de la ciudad ("whatever it is"), para ver si allí al menos conseguíamos comer algo.
El hombre conducía de una forma un tanto errática que nos tenía algo mosqueados… por no hablar de ese sospechoso olor a cerveza... La carretera era extrañamente estrecha y sinuosa para lo que a priori me hubiera esperado encontrar en ese país... más bien diría que transitábamos por el valle de algún río, aunque no se veía casi nada… Justamente estábamos comentando algo sobre un reflejo que parecía bullir a escasos metros cuando oímos el chillido de las ruedas a la vez que una humedad fría y silenciosa nos envolvía...
- ¡¡Estás bien!!... -gritas-
- ¡Sí sí!... ¿¡y tú!?
- También... Brfff... hace un frío de cojones... ¿Qué ha pasado?
- No sé, debimos de caernos al río... ¡puto borracho de mierda, joder!
- ... está salad....
- ¿Y toda esta luz?...
- ¿¡Qué es eso!?
- ¿El qué?
- ¡Detrás de ti, en el agua!
- Dónd.... ¡ahí va!, pero si parece... no puede ser....
- ¡Dios, casi no lo puedo seguir con la vista! ¿qué demonios es eso?
- No... no puede ser, pero si esto está en el centro de Eu...
- ¡Mira!, ¡vienen más!...
Efectivamente, a unos cien metros, los vimos saltando desde las rocas... Jamás podría olvidar algo así y no había ninguna duda... Eran leones marinos...
Las hembras y los machos jóvenes revoloteaban divertidamente alrededor de nosotros mientras el frío nos entumecía lentamente... Pero aquellos animales que nos mordisqueaban y acariciábamos no nos dejaban ni tan siquiera un respiro para reparar en nada, solo disfrutar de su increíble compañía... No sabíamos como habíamos llegado allí, igual que ninguna otra cosa de las que nos estaban pasando, pero nada importaba en un momento así... nada importaba ni tan siquiera existía... simplemente estábamos allí.... simplemente estábamos juntos..
- ¡Che!, ¿Qué hacen ahí? -nos gritó alguien desde una barca cercana-.
- E...estamos jugando con estos ‘señores’.... -dije, mientras tú seguías acariciando aquella hembra hipnotizada-
- ¿Donde tenés la lancha?
- No... no tenemos nada...
- ¿Y en qué vinieron aquí?
- ¿Nos llevaríais a tierra después? -te apresuraste a responder-.
- No os vamos a dejar ahí… al menos a vos.
- Ñaskdfladf... puto argentino, joder... -farfullé-
En la embarcación había tres turistas con traje de buzo que estaban comiendo unas empanadas… a las que, por suerte, nos invitaron. Con la mayor discreción que nuestra hambre nos permitía, deglutimos a la vez que mediábamos la conversación justa con ellos para no resultar maleducados en ese viaje de media hora hasta la ciudad…
Una vez allí, y al igual que me había pasado cuando hiciera ese viaje en la otra ocasión, tuvimos que bajarnos todavía en el agua y ayudarles a enganchar la embarcación en su remolque... Precisamente estaba a punto de encajar en él cuando reparé distraídamente en un hombre que nos observaba atentamente desde la playa... Estaba afeitado y no podía estar seguro desde allí de si era él o no... pero una vez que me acerqué ya no había ninguna duda:
- ¿Federico? -pregunté-
- Quintana. -respondió con ese cierto deje italiano que nunca había perdido-
Todavía recordaba cuando nos habíamos encontrado en El Calafate y las buenas migas que habíamos hecho en su momento... Nos contó que ya se había publicado el libro sobre la Patagonia en el que trabajaba en aquel momento, y que llevaba un mes en la Península Valdés siguiendo a las orcas. Conservaba el mismo pick-up en el que me había llevado al aeropuerto la última vez que nos vimos, un todo terreno que de hecho siempre dejaba en algún lugar de Argentina mientras no tenía que volver allí con algún encargo.
Fiel a su estilo estepario, ahora que había recaudado suficientes instantáneas de los cetáceos, iba a continuar su camino dirección Sur... en busca de glaciares que recorrer...
Justamente te miré de reojo a la vez que le preguntaba sin vacilar ni un instante si le importaría llevarnos con él... dirección a El Calafate…
En medio de la estepa infinita no paraba de mirarte y recordar, con un nudo en la garganta y casi sin dar crédito, lo que un tiempo atrás había estado a punto de hacer en esa misma región...
Estábamos exultantes a pesar de lo surrealista.. y además nuestra visita al Perito Moreno se había adelantado gracias a esos extraños sucesos...
Nos besamos, y empezamos a cantar “somewhere over de rainbow..” mientras el coche de Federico se perdía con nosotros en la inmensidad patagónica…
Dos días después, y sin más sobresaltos, estaríamos por fin dentro del Parque Nacional Los Glaciares… junto a esa mole azul...
En esta ocasión, el tiempo era inmejorable y ya nada quedaba de aquel ridículo poncho amarillo que a duras penas me cubría bajo la lluvia... sólo un sol de justicia que nos acompañaba mientras bajábamos ansiosos por el desfiladero que finalmente nos llevaría a nuestro destino...
- ...... no..... no puede ser.... no puedo creerlo..... no puedo... es inconcebible..... esa cosa no puede ser de este mundo... -dijiste con ojos tintineantes, sin parpadear ni poder apartar la mirada de esa descomunal lengua de hielo...-.
- No... o quizás los que lo miramos somos los extraños...
- .....
Mantuvimos un silencio prolongado mientras te abrazaba por la espalda con mi barbilla sobre tu clavícula… sólo interrumpido de cuando en vez por algún que otro crujido sordo del monstruo helado.
Sentíamos el tiempo que había detrás de aquello, la inmensidad azul inconcebible que copo a copo se había formado sigilosamente durante millones de años ajena a todo… lo azaroso y la vez necesario de ocupar ese lugar en ese instante con nuestros corazones latiendo como un todo, lo absolutamente sublime y valioso de cada uno de esos segundos que estábamos protagonizando.. sólo un suspiro en la vida de aquel coloso, pero más importante que cualquier otro instante precedente… Nuestro momento….
De repente, una montaña de hielo descomunal se desplomó ante nuestros ojos, cubriendo el cielo de un estruendo frío maquillado con millones esquirlas multicolor…
Te apretaba con más fuerza…
- ¿Te pasa algo? -me dices incorporándote ligeramente-.
- ¡¿Estás…?!... ¿dónde…?
- ¿Te encuentras bien?.. -apartando las sábanas-
- Yo...... es.......
- ¿Has tenido una pesadilla?... Parecías estar balbuceando algo…
- ....... no....... no....... -digo pensativamente… a la vez que una sonrisa empieza a dibujarse autómatamente en mi cara…- No, mi vida…. Ni siquiera un sueño…
Anaga 2009



